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La gran complicación de los VFX de ‘Balada Triste de Trompeta’ fue la recreación del Valle de los Caídos. Una espectacular secuencia de más de 200 efectos digitales que en un principio estaba planteada para rodaje de imagen real. Ferrán Piquer, Supervisor de VFX de la película, nos cuenta cómo fue el desarrollo de esta escena climática, muy en la línea del ‘Con la muerte en los talones’ de Hitchcock o de otros hitos de De la Iglesia como ‘El día de la bestia’.
A pesar de ser la gran secuencia de VFX de la película, la parte del Valle de los Caídos iba a ser rodada en el propio monumento. Sólo la negativa de Patrimonio Nacional provocó el viraje. Una paradoja que surgió cuando conocieron que no podrían rodar en el Valle de los Caídos, lo que fue todo un golpe para Producción.
El resultado de la secuencia del Valle de los Caídos llevada a cabo de manera real, como dice Ferrán Piquer, Supervisor de VFX de la película, “hubiera sido muy diferente”. Según indica, “hubiésemos tenido o bien planos muy lejanos desde helicóptero o planos sin apenas moverte encima de la cruz”.
En ese sentido, Piquer cree que la contrariedad posibilitó un sinfín de posibilidades visuales: “Hemos podido jugar con la cámara como no se hubiese podido jugar en real, como hacer pasadas a tres metros de la cruz o hacer esos giros imposibles”.
La nueva aproximación a la secuencia desencadenó un proceso de previsualización muy poco habitual en España y un cúmulo de discusiones que derivaban de rodar sin nada más que un croma.
La complicación de la secuencia
Como en rodaje no podía haber más elementos que los actores y el croma, no se quiso preestablecer si sería de día o de noche o si llovería o no. “Kiko de la Rica (director de fotografía) tuvo que dar un margen amplio para podernos ir a un lado o a otro”, indica Carlos Cervera, Director del Área Cine de Molinare.
“Es una secuencia con muchos planos, muy complejos de etalonar porque tienen muchas capas dentro de cada plano”, explica Piquer, que comenta que utilizaron sobre todo Maya y Nuke.
Era tan compleja y había tan poco tiempo, que no se pudo terminar realmente del todo para Venecia. “Se hizo una primera pasada para igualar y dejarlo mucho menos saturado para no tener compromiso con el color”, indica Piquer.
Un final vertiginoso
‘Balada Triste de Trompeta’ es una película grotesta y excesiva. Y el ‘grand finale’ en el Valle de los Caídos es la guinda de un montaje desenfrenado. “Es una película de vértigo, en todas sus facetas –comenta Carlos Cervera-. Desde el punto de vista del espectador, te puede sobrar algo, pero la película es que es vértigo, en general”.
Ferrán reconoce que tras ver el primer montaje, muchos dudaron de la secuencia. “Todos estábamos poniendo velitas a no sé qué santo para que cortara la secuencia. No solamente narrativamente, sino por el trabajo que conllevaba y lo apretado de tiempo”, expone.
Sin embargo, De la Iglesia estaba enamorado de esa parte. Según Piquer, “Álex lo tenía muy claro desde el principio y la respuesta era ‘voy a cortar la película pero esa secuencia no’” (Risas).
Cervera justifica una conclusión tan desbocada: “La traca final no va a ser un petardito. Tiene que ser la que más suene”.
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